Canto que veo de un ave que no

2017 

  

Chloroceryle amazona, 301216 18:18 (18.26126, 95.04163)

 

i.

Vuelvo a la causa, a mi ser allí,

a la voz dorada, al andar incierto,

a doblar la rodilla en el concierto.

Vuelvo a escuchar tu voz dentro de mí.

 

Ir a la cosa misma, estar aquí;

soy ese ser que sólo es cuando esté muerto,

construyo un laberinto de desierto.

Soy corazón, futuro y colibrí.

 

Utilizo la lira antes que el piano,

la respiración antes que el acto,

la voz sin adornarla con el canto.

 

Quiebro mi pensamiento cartesiano,

y conjugo el Verbo en el tiempo exacto.

Al Padre, Hijo y a tu espíritu que es santo.

  

 

ii.

Soy cardenal, picaflor, carpintero,

zumbido, blanca oreja de zafiro,

Horus el grande trazado en papiro,

junco de lumbre en la nieve de enero.

 

Pico de garza con pez prisionero, 

charrán ártico en constante retiro,

lárido estático, pinzón vampiro,

tordo sargento, gorrión sabanero.



Pito real que en la lattice se funde,

ardea blanca de ingrávida masa,

calíope que al sol se hace rubí.

Vencejo espiral que se agrieta y cunde,

pico zapato que al tiempo traspasa,

soy ave, ave mariana, que sea así.

  

 

iii.

Vuelvo a la causa, a mi ser allí,

a la acción directa, a la escucha atenta,

a la luz con la que mi sombra aumenta.

Remonto el caballo del cual caí.

 

Ir a la cosa misma, estar aquí;

nací en el interior de la tormenta.

Alarido, aullido, voz sangrienta.

Soy gallo, alba, aurora, quiquiriquí.

 

Invoco al mal; siendo yo Eco y él Narciso;

mas ciego quedo al ver tu luz del cielo.

Te hallo entre Jerusalén y Damasco.

 

Estando en la puerta del paraíso,

transmuto en agua, vapor, plasma y hielo;

Te digo: “hola”, y en ti y para ti renazco.

  

 

iv.

Soy gavilán, golondrina, fragata,

sialia en montaña con traje lupino,

martín pescador, de acuario pingüino, 

bellotero bufón que riendo escapa.

 

Cormorán tropical, hermosa urraca,

busardo cazando gregario estornino,

zanate, pinzón, canario adivino, 

diálogo trino con forma sonata.

 

Fraile con triángulo en ojos y en pico,

árbol con chipe rojizo de fruto,

pluma quetzal en tocado prehispánico.

 

Paloma vicaria de un Dios absoluto,

nebulosa águila, pájaro cósmico.

Ave Imperator, Ego te saluto.

  

v.

Vuelvo a la causa, a mi ser allí,

al ritmo, a la frecuencia, al latido,

a comprender el mundo en un sonido;

Vuelvo a la pausa, al giro ralentí.

 

Ir a la cosa misma, estar aquí;

mi amor es tiempo, y aunque es tiempo no olvido.

Soy espejo, inmaculado y retorcido;

perro, terciopelo, cuervo y taichí.

 

Gira del zangbeto su pétrea alma;

del arce, el fruto gira en su caída;

gira el crepúsculo, gira el vacío.

 

Giro, transcurre mi oscilar con calma,

todo día perfecto de la vida,

armoniza tu giro con el mío.

 

  

vi.

Soy flamenco, quetzal, condor, fardela,

tarso anillado de estornino pinto,

búho en aríbalo hallado en Corinto,

perchada urraca en nívea parcela.

 

Tarro canelo, cotorra ciruela,

cisne canor, guacamayo jacinto,

Lázaro, presente taxón y extinto,

pájaro-hombre esperante en Maya estela.

 

Ornitofánico ajuar siberiano,

de oeste tirano y tirano de este,

pájaro de Haydn en presto rondó.

 

Bevagno sermón del santo asisiano,

azucena de campo y ave celeste,

canto que veo de un ave que no.

 

 

vii.

Vuelvo a la causa, a mi ser allí,

a provocar el quiebre, ruido, o grieta,

a la uña negra y a la negra chaqueta.

Vuelvo al Sema, al giro del Mevleví

 

Ir a la cosa misma, estar aquí;

soy la ausencia que a tu esencia completa,

carpintero de mira ultravioleta,

ave solar, suimanga carmesí.

 

No me importa del tiempo su frecuencia,

a todo instante dejo que me asombre; 

vuelvo a la causa, a mi ser allí.

 

Hay sustancia, accidente, contingencia;

te afronto, y no conozco ni tu nombre,

ir a la cosa misma, estar aquí.